Por qué te acuerdas de cosas absurdas y no de lo importante
Tu cerebro tiene prioridades muy extrañas.
Recordar letras de canciones antiguas o escenas irrelevantes es fácil. Recordar dónde dejaste las llaves, no tanto. La razón está en cómo se fija la memoria.
El cerebro recuerda mejor lo que genera emoción, sorpresa o repetición. Las tareas rutinarias, aunque importantes, no activan esos mecanismos.
Por eso recuerdas un anuncio de hace años, pero no una contraseña que usas a diario.
No es despiste. Es cómo funciona tu mente.
