Un ayuntamiento paga 18.000€ por un banco que nadie puede usar

23 de diciembre de 2025 · Esto es… ¿Normal?

Lo que parecía una broma de mal gusto ha terminado convirtiéndose en noticia. Un ayuntamiento ha invertido 18.000 euros de dinero público en un banco urbano que, por su ubicación y diseño, no sirve absolutamente para nada. Literalmente, nadie puede sentarse en él.
Y sí: es real.

📰 El banco que nació condenado

La instalación del banco formaba parte de un supuesto plan de “renovación urbana” para modernizar una zona del municipio.
El problema es que, una vez colocado, los vecinos se dieron cuenta de algo evidente: el banco estaba pegado a una pared, sin espacio para sentarse cómodamente, y con una inclinación que lo hacía totalmente inutilizable.

En resumen:

  • No es cómodo
  • No es práctico
  • No cumple su función básica

Pero ha costado 18.000€.


💸 ¿En qué se ha ido el dinero?

Según fuentes municipales, el precio incluye:

  • Diseño “personalizado”
  • Materiales “especiales”
  • Instalación
  • Estudio previo del entorno

Sin embargo, ningún informe explica por qué nadie comprobó si una persona humana podía sentarse en él antes de aprobar el proyecto.


🤯 Las redes no dan crédito

Como era de esperar, las imágenes del banco comenzaron a circular por redes sociales y grupos de mensajería.
Los comentarios no tardaron en llegar:

“No es un banco, es una metáfora.”
“Arte conceptual pagado con mis impuestos.”
“Ni para apoyar la mochila sirve.”

El banco se ha convertido en símbolo del absurdo administrativo, acumulando miles de interacciones en pocas horas.


🏛️ La respuesta del ayuntamiento

Desde el consistorio aseguran que el banco cumple una función “estética” y que su diseño responde a un concepto artístico integrado en el entorno.

Eso sí, no han aclarado:

  • Quién aprobó el diseño final
  • Si alguien lo probó antes
  • Si piensan modificarlo

Por ahora, el banco sigue ahí. Intacto. Inútil. Caro.


🤔 Entonces… ¿esto es normal?

Invertir dinero público en mobiliario urbano es normal.
Invertir 18.000€ en un banco en el que nadie puede sentarse, quizá no tanto.

Y mientras tanto, los vecinos siguen esperando bancos normales.
De los que sirven para sentarse.